Curso Flores de Bach
Bach decidió preparar las bacterias siguiendo métodos homeopáticos para comprobar si esos preparados funcionaban tan
bien como las vacunas y el resultado fue un gran éxito, transformando sus vacunas inyectables en gotas orales. Los nuevos
remedios, la mayoría intestinales, se conocerían como los 7 Nosodes de Bach. Descubrió que a menudo podía predecir los
Nosodes que necesitaría utilizar para un paciente, con tan solo fijarse en el tipo de personalidad.
De 1919 hasta 1922 trabajó como patólogo y bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres, tras lo cual decide dejar
el Hospital Homeopático y gestionar un laboratorio privado en Park Crescent, donde conoce a la radiologa Nora Weeks ella
también encuentra fascinante la perspectiva de curación que estaba tomando la investigación de Bach. Más tarde se
convertiría en su ayudante, aunque al parecer, la relación más personal entre ambos fue meramente platónica.
Al igual que el doctor Hahnemann (creador de la homeopatía), Edward Bach estaba convencido de que la sanación de las
enfermedades se logra de forma individualizada y tomando como base las características mentales o psíquicas más que los
síntomas físicos.
El doctor Bach se centró sobre todo en los hábitos y la personalidad de sus pacientes: la forma de hablar, el lenguaje
corporal, las actitudes, las emociones predominantes en ellos, y se dio cuenta que se repetían patrones de conducta. A partir
de su observación y el conocimiento de sus pacientes a lo largo de los años, consideró que las personas con rasgos parecidos
podrían tener una respuesta similar ante los tratamientos terapéuticos. Por otra parte, Edward Bach tenía preferencia por los
métodos terapéuticos naturales.
Hacia 1928 está harto de “trabajar con basura” (trabaja con los desechos, heces) y decide buscar una nueva forma de
sanación que sea limpia y empieza a buscar. Hacía tiempo que Bach se oponía al uso de bacterias, el producto de la
enfermedad como tratamiento. Quería encontrar un equivalente puro y natural a los 7 nosodes bacterianos que había
descubierto previamente. Aunque había obtenido muy buenos resultados, se dio cuenta que con los nosodes nada más
trataba algunos tipos y enfermedades crónicas y decide investigar en el campo de las plantas porque intuía que por ser
formas más puras que las bacterias le permitirían llegar a otros niveles de curación. Por lo que, empezó a experimentar con
plantas que pudiesen producir sus efectos.
En septiembre de ese año durante un viaje a Gales, descubrió los tres primeros remedios de su sistema floral: Impatiens,
Mimulus y Clematis.